Vinos La Vica | Entrevista de Yuri Millares [En PELLAGOFIO nº 50 (2ª época, febrero 2017)].
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Entrevista de Yuri Millares [En PELLAGOFIO nº 50 (2ª época, febrero 2017)].

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Entrevista de Yuri Millares [En PELLAGOFIO nº 50 (2ª época, febrero 2017)].

En los viñedos La Vica la cosecha 2016 fue la peor de los últimos 21 años. Cercana la fecha de la vendimia parecía un decorado de la película ‘Los pájaros’: en los cables de la luz que la atraviesan no cabían más pájaros ni palomas, en tierra las perdices eran incontables. Y aún con menos uva que nunca por la pérdida sufrida, el resultado ha sido un vino que ha mejorado el de cosechas anteriores. [En PELLAGOFIO nº 50 (2ª época, febrero 2017)].

Por YURI MILLARES

Luis Delfín Molina, ingeniero técnico en industrias agrarias y reputado enólogo de Gran Canaria, además de asesorar y colaborar en numerosas bodegas de la isla en las últimas décadas, lleva 21 años cultivando y mimando su propia finca en Los Hoyos (comarca vinícola del Monte Lentiscal) para poder dedicarse, cada vez de modo más exclusivo, a lo que más le gusta, que no es sólo hacer buenos vinos, sino investigar y profundizar en experiencias que den como resultado vinos muy personales.

En su vecino Santiago Robaina (Marcelo) tiene un cómplice y un amigo, en cuya bodega, Plaza Perdida, elabora su vino Viña La Vica. “Es la bodega más antigua que hay en Gran Canaria, con más de 250 años”, dice, y un precioso lagar centenario, cabría añadir. El propio Santiago es un bodeguero emblemático, un sabio de la tierra con 80 años (cumplidos el 21 de octubre) y toda una vida elaborando su propio vino, y aún hoy. “Es quien me ampara y me permite desarrollar el proyecto La Vica”, explica Molina.

PLAZA PERDIDA ES LA BODEGA MÁS ANTIGUA QUE HAY EN GRAN CANARIA, CON MÁS DE 250 AÑOS.

Un tintilla pletórico
Los buenos resultados de la cosecha 2015 los convirtió este enólogo en cinco agradecidos vinos gracias a los 14.000 kilos de uvas tinta y blanca que obtuvo en varias vendimias nocturnas, según estaba el fruto en su justo punto de maduración para los objetivos planteados. Malvasía para el blanco seco; una poco habitual mezcla de uvas malvasía volcánica y moscatel para un blanco seco dos meses en barrica y un blanco semiseco; listán negro con un 20% de tintilla para un tinto tres meses en barrica.

A ellos sumó la estrella de ese año, una elaboración especial sólo con uva tintilla. “Un vino totalmente virgen, sin prensado del hollejo de la uva, que hace que sea más pletórico, con mucho más cuerpo, que se pasó durante seis meses barricas de roble francés que habían sido envinadas con el blanco barrica”. Un vino que quiso distinguir con una marca especial para la ocasión, Desentidos, y ya ha cosechado diversos premios (entre ellos el de Mejor Vino de Producción Limitada de Canarias).

NO SE LIMITA A ENFRIAR LA UVA, SINO QUE REALIZA UNA CRIOMACERACIÓN: LA CONGELA A 0 GRADOS DURANTE 6 HORAS.

En 2016, sin embargo, la tendencia se torció por culpa de la climatología. Diversas plagas y, especialmente, aves, muchas aves (“el cable ese de la luz –señala mientras recorre el viñedo– estaba como nunca, lleno de cientos de palomas; y la finca era un campo de perdices”), dejaron la cosecha en la cantidad más pequeña recogida en los 21 años que hace que compró y puso en producción la finca que da nombre a sus vinos: menos de cinco mil kilos. Ni los drones que contrató para asustarlas pudieron con ellas. “Fue muy efectivo pero es costoso”, argumenta.

De la adversidad, éxito
Sin embargo, la adversidad la convirtió Luis Molina en un nuevo éxito. “Sí, la verdad es que el vino de este año me ha sorprendido”, reconoce. La gama de blancos ha quedado reducida a su exitoso semiseco de uvas malvasía y moscatel. Y la falta de suficiente uva tinta para hacer dos vinos le obligó a elaborar uno sólo con una pequeña crianza en barrica de tres meses, mezclando la listán negra con toda la tintilla en un porcentaje similar de una y otra uva. El resultado “ha mejorado con respecto a los años anteriores: hay poca cantidad pero más calidad en aromas, estructura y cuerpo”. Tanto que este tinto saldrá al mercado la primavera de 2017 con una etiqueta especial: Viña La Vica Excelencia 16.

TUVO QUE RENUNCIAR, POR EL MOMENTO Y HASTA UNA COSECHA MÁS GENEROSA, A UN NUEVO PROYECTO VINÍCOLA QUE SE TRAÍA ENTRE MANOS: UN “VINO DE HOMBROS”

A lo que tuvo que renunciar, por el momento y hasta una cosecha más generosa, fue a un nuevo proyecto vinícola que se traía entre manos: un “vino de hombros”, así llamado porque se elabora sólo con los hombros de los racimos (“que este año me los picaron las perdices”, sonríe resignado).

Este tipo de vinos aporta mayor concentración, pues el hombro del racimo se desarrolla primero que la punta, debajo. “En los hombros la uva tiene mayor materia colorante, mayor aroma y mayor concentración de azúcares, da un vino más pletórico, más redondo. Hay algunos vinos de hombro en España, que separan la punta de los hombros en la mesa de selección y hay diez personas cortando. Mi proyecto era hacer primero una vendimia de puntas y después la de hombros. Lo tengo en mente y lo haré…”